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Bakunin: Yo no pongo mi ignorancia en un altar y le llamo dios. sábado 16 de diciembre del 2017 .

BIOGRAFIAS

Ernesto "CHE" Guevara
Durruti, Buenaventura
Piotr Alekseyevich Kropotkin
Mijail Aleksandrovitch Bakunin
Max Stirner
William Godwin
Pierre-joshep Proudhon
Eliseo Reclus.
Lorenzo, Anselmo (1841-1914)
Ascaso, Francisco
Emiliano Zapata
Flores Magón
8 Mártires de Chicago
Francisco Ferrer y Guardia
Angel Pestaña Nuñez
Federica Montseny
Fermín Salvochea y Álvarez
Ricardo Mella y Cea
Teresa Claramunt
Ernesto "Che" Guevara, 1928-1967 Revolucionario Marxista y Líder Guerrillero

         A los 2 años de edad Che Guevara desarrollo el asma, de la cual el sufrió toda su vida, y su familia se mudo para el clima mas seco de Alta Gracia (Córdoba) donde su salud no mejoro. Su educación primaria la hizo en su hogar, principalmente por su madre, Celia de la Serna. El se convirtió en un voraz lector de Marx, Engels y Freud que estaban todos disponibles en la biblioteca de su padre, Es probable que haya leido algunos de sus trabajos antes de ir a la escuela secundaria (1941), el Colegio Nacional Deán Funes, Córdoba donde el fue bueno solo en literatura y deportes. En su casa el estaba impresionado por los refugiados de la Guerra Civil Española y por la larga serie de crisis políticas en Argentina que culminaron en la dictadura de Juan Perón, a la cual los Guevara de la Serna estuvieron opuesto. Esos eventos e influencias produjeron en el joven Guevara un rechazo a la pantomima de la democracia parlamentaria y partidista, a el ejercito, a la oligarquía capitalista, y sobre todo al imperialismo norteamericano. Aunque sus padres, notablemente su madre, fueron activistas anti-peronistas, el no tomo parte movimientos revolucionarios estudiantiles y mostró poco interés en la política en la Universidad de Buenos Aires (1947) donde el estudió medicina, primero con la intención de entender sus propias enfermedades y luego interesado en la lepra. En 1949 el realizó la primera de largas jornadas, explorando el norte de Argentina en una bicicleta, y por primera vez estando en contacto con los pobres y los pocos sobrevivientes de las tribus Indias. En 1951, después de tomar sus penúltimos exámenes, el realizó una jornada mucho mas larga, acompañado por un amigo, visitó el sur de Argentina, Chile, donde conoció a Salvador Allende, Perú, donde trabajó por algunas semanas en el hospital de lepra de San Pablo , Colombia en la época de La Violencia, y donde el fue arrestado pero pronto liberado, Venezuela, y Miami. El regresó a casa para sus últimos exámenes seguro de una sola cosa, que el no se quería convertir en un practicante clase-media. El se graduó, especializándose en dermatología, y fue a La Paz, Bolivia, durante La Revolución Nacional que el condenó de oportunista. De ahí el fue a Guatemala, ganándose la vida escribiendo artículos de viajes-arquelogía sobre las ruinas Mayas e Incas. El llegó a Guatemala durante la presidencia socialista de Arbenz; aunque el era para entonces Marxista, lector de Lenin, el rechazó a unirse al Partido Comunista. El vivió con Hilda Gadea, una Marxista de ascendencia India que avanzó su educación política, y le presentó a Nico López, uno de los compañeros de Fidel Castro. En Guatemala el vio a la CIA en su trabajo como principal agente de la contrarevolución y se confirmó en su opinión que la Revolución podía ser hecha solo por la insurrección armada. Cuando Arbenz cayó, Guevara fue a Ciudad de México (Septiembre 1954) donde trabajó en el Hospital General. Hilda Gadea y Nico López se le unieron, y el conoció a Raúl y Fidel Castro, entonces la política apareció, y se dio cuenta que en Fidel había encontrado el líder, que estaba buscando. 

       Se unió a otros seguidores de Castro en la granja donde los revolucionarios Cubanos estaban aprendiendo cursos de comando y entrenamiento profesional en guerra de guerrilla por el Capitán del Ejercito Español Republicano, Alberto Bayo, autor de Ciento cincuenta preguntas a un guerrillero, Habana 1959. Bayo no solo se basó en su propia experiencia sino en las enseñanzas de Mao Tse-tung, y 'Che', como el ere llamado para entonces, se convirtió en su alumno estrella y se convirtió en un líder de la clase. Los juegos de guerra en la granja atrajeron la atención de la policía, todos los Cubanos y Che fueron arrestados, y luego liberados un mes después (Junio 1956). Cuando ellos invadieron Cuba, Che fue con ellos, primero como doctor, y luego como Comandante del ejercito revolucionario. El fue el mas agresivo, inteligente y exitoso de los oficiales guerrilleros, y el mas preocupado en enseñar a sus hombres educación Leninista. Al triunfo de la Revolución, Guevara se convirtió en la mano derecha de Fidel Castro en el nuevo gobierno de Cuba. Che organizó y dirigió el Instituto Nacional de la Reforma Agraria para administrar las nuevas leyes agrarias expropiando a los grandes terratenientes; participó en el Departamento de Industrias; y fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba.

         En 1959 se casó con Aledia March y juntos visitaron Egipto, India, Japón, Indonesia, Paquistán y Yugoslavia. De regreso en Cuba, como Ministro de Industrias el firmó (Febrero 1960) un pacto de negocios con la URSS que liberó a la industria azucarera Cubana de la dependencia del décimo del mercado de EE.UU. De las experiencias que Che obtuvo durante la revolución cubana, nació un axioma: "No es necesario esperar hasta que todas las condiciones para la revolución existan, el foco insurreccional las puede crear". Y como Mao Tse-tung, el creyó que el campo debe llevar la Revolución a las ciudades en países predominantemente agrícolas. El Che escribió mucho sobre la creación del hombre nuevo, como condición necesaria para la Revolución, parte de su pensamiento se observa en: "El hombre realmente llega a su estado de completa humanidad cuando el produce, sin ser forzado por necesidad física a venderse a si mismo como mercancía".

        Che estuvo en varios países Africanos, notablemente en el Congo, donde el luchó junto con Kinshasa en su revolución, allí llevo una fuerza de 120 Cubanos. Luego de muchas batallas, los hombres de Kinshasa fueron derrotados por los mercenarios belgas, y en otoño de 1965 el le pidió a Fidel retirar la ayuda Cubana.

        La última acción revolucionaria de Che fue en Bolivia. Che renunció a todo vinculo con Cuba, y luego de entrenar en las sierras Cubanas, partió hacia Bolivia, con su ejercito internacionalista. El intentó termino en su captura y posterior ejecución un día luego.

          Por su apariencia salvaje, romántica y revolucionaria, Che se convirtió en una leyenda y un ídolo para los jóvenes revolucionarios de todo el mundos, en un ejemplo de lucha y revolución, como única esperanza para acabar con la explotación capitalista, y conseguir la construcción de una sociedad mas justa, digna e igualitaria; La Sociedad Comunista

 

 

Durruti, Buenaventura(León, 1896-Madrid, 1936)

 

Ascaso, Durruti y Jover en París. 1927    Condensar en pocas líneas la biografía de quien fue expresión cabal de la rebeldía y la utopía anarquista es tarea complicada pero necesaria, porque el testimonio de libertad en lucha que fue la vida de Buenaventura Durruti debe divulgarse ayer, ahora y siempre. Nació segundo de 8 hermanos el 14 de julio de 1896 en León, capital de la provincia española del mismo nombre. Se inicia de adolescente en la misma senda de su padre, obrero afiliado al sindicato socialista UGT. Como miembro de su sección ferroviaria, participa con ardor en la huelga general revolucionaria de agosto de 1917, impulsada en conjunto con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT, anarcosindicalista); eso le costo la expulsión de la UGT por radical, la persecución policial y la huida a Francia, donde se relaciona con exilados anarquistas, afiliándose a la CNT de Asturias al retornar a España en enero de 1919.

         Se une a la pelea frontal contra la agresiva patronal de las minas asturianas y cae preso por primera vez en marzo de 1919; se fuga y en diciembre está en San Sebastián, ciudad industrial del país vasco, trabajando como metalúrgico. La burguesía impulsaba entonces una ola de asesinatos de sindicalistas y Durruti se integra a un grupo de autodefensa - Los Justicieros - que en represalia planea un golpe sensacional: atentar contra el rey Alfonso XIII que visitaría la ciudad en agosto de 1920, pero son descubiertos y deben escapar. Durruti prosigue en la labor ilegal más arriesgada por toda la península; así conoce a Francisco Ascaso, quien sería fraterno amigo y camarada. En agosto de 1922 van a Barcelona y con gente afín fundan el grupo Crisol, que luego tomará un nombre que se hará célebre en la historia libertaria: Los Solidarios. El grupo reunió a lo más valioso del proletariado catalán golpeando a la reacción donde más le dolía, hasta que la crisis política hispana trajo la dictadura del general Primo de Rivera, instaurada en septiembre de 1923 con pleno apoyo del rey. De Los Solidarios nunca se resaltará bastante la valiente defensa que hicieron de la CNT en hora tan desesperada, cuando cientos de militantes cayeron y sólo pudo sobrevivir y recuperarse por sus nexos profundos con los trabajadores, pero el costo para ese colectivo combatiente y decidido fue alto: casi todos Los Solidarios murieron o purgaron largas condenas, mientras que Durruti y Ascaso tuvieron que refugiarse en Paris.

        El fracaso de los planes insurreccionales cocinados en el exilio les impulsa a viajar a Latinoamérica en diciembre de 1924, acompañados por Gregorio Jover y en procura de fondos para el proscrito y agobiado anarcosindicalismo ibérico. Siguieron 15 meses de andanzas increíbles con acciones de guerrilla urbana para agenciarse recursos inéditas por estos lares, persecuciones y fugas escalofriantes, la ayuda solidaria de un sinfín de compañeros, las burladas furias policiales, la frugal supervivencia como asalariados en los momentos de calma, el trabajo sindical de base desarrollado en varios países y, por supuesto, la creciente leyenda en torno a la figura de aquellos hombres. En abril de 1926 regresan a Europa y les seduce una idea espectacular: secuestrar al monarca y al dictador españoles cuando visiten Paris el 14 de julio; antes de eso la policía los captura y, luego de un agitado proceso, son expulsados de Francia en julio de 1927, prosiguiendo como militantes semiclandestinos en el exterior hasta la caída de Alfonso XIII en abril de 1931.

        La vuelta a Barcelona es de efervescente actividad para Durruti, ahora con su compañera Emilienne embarazada de Colette, que nacerá en diciembre del 31. Se integra a la Federación Anarquista Ibérica - FAI, organización específica anarquista creada secretamente en julio de 1927 - y con militantes allegados forma el grupo Nosotros, animadores en la CNT de una tendencia radical que no se hacía ilusiones tácticas con la recién proclamada Republica, pues afirmaban que el momento era para seguir avanzando. El enfrentamiento interno en la Confederación fue agriándose hasta la escisión, mientras arreciaba la represión y las provocaciones gubernamentales contra esos sencillos obreros - cuando no estaban presos, Durruti y Ascaso laboraban como mecánicos en una empresa mediana de Barcelona - que eran vistos por los bienpensantes de toda laya como el aterrador puño de la Revolución Social. La histeria represiva cayó sobre Durruti y otros anarquistas en enero de 1932, deportándolos a Canarias y al Sahara "español". La presión popular los liberó en septiembre, pero Durruti fue arrestado de inmediato por dos meses más.

        Aun encarcelando a sus supuestos "lideres", las posiciones mas ofensivas crecían en el seno de la CNT y del proletariado, lo que llevó al fallido intento insurreccional anarquista de enero de 1933, tras el cual Durruti debe ocultarse hasta caer preso a fines de marzo. En julio ya está en la calle, con la CNT y la FAI encarando las variaciones de la escena política, pues la derecha se aprestaba a asumir las riendas del gobierno ante el fiasco de republicanos y socialistas, lo que ocurre tras los comicios de noviembre. En diciembre hay otra fallida tentativa de huelga general insurreccional; Durruti y cientos de anarquistas van a los calabozos, pero una amnistía les permitió salir en mayo de 1934, a tiempo para que Durruti tenga papel decisivo en el traslado por carretera de 13.000 hijos de huelguistas aragoneses a Barcelona, para acogerse a la solidaridad de las familias obreras.

        En octubre del 34 es la insurrección de Asturias, 14 días de heroica y desigual batalla de los trabajadores unidos contra el ejército, mientras que la represión y la indecisa conducta de la UGT y otros sectores dejaron a los anarquistas aislados en su afán de extender la flama revolucionaria. De nuevo Durruti pasa por el vaivén de meses de cárcel alternando con semanas de febril militancia pública, hasta que el triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936, con el crucial voto de los afiliados de CNT, marcó otro vuelco a la situación. En medio de un explosivo clima político-social, se reúne en Zaragoza el IV Congreso de la CNT del 1 al 15 de mayo, donde parte esencial de los debates y el ambiente de pletórico fervor anarquista que allí se vivió fue el grupo Nosotros, entregado en esos días a prepararse junto a los trabajadores para el tremendo reto que se avecinaba. Derechas e izquierdas iban al choque inevitable, iniciado mas temprano que tarde con el alzamiento militar del 19 de julio de 1936.

        La CNT y la FAI enfrentaron con coraje, organización y movilización de masas la superioridad fascista en armas y recursos; su contribución fue decisiva para resistir el zarpazo en toda la península y casi a solas derrotaron a los alzados en Cataluña, con Durruti como una de las figuras mas arrojadas de esta victoria popular y sufriendo la dolorosa baja de Francisco Ascaso. El 24 de julio, desde una Barcelona donde el comunismo libertario empezaba a ser una realidad, Durruti partió con una columna armada a Zaragoza, ocupada por los golpistas. Luego de duros combates aquella milicia igualitaria, sin oficiales ni demás tramoya castrense, avanzó y estabilizó el frente de Aragón contra tropas regulares mejor equipadas, aun cuando no pudieron recuperar la ciudad. Paralelamente, las fuerzas anarquistas apoyaron la transformación social que significó el establecimiento de las colectividades agrarias aragonesas, para escándalo de comunistas, socialistas y demás acólitos del credo según el cual no se podía ganar la guerra si al mismo tiempo se hacía la Revolución. En su persona, Durruti encarnaba lo que eran los sentimientos y metas de los trabajadores en armas, siendo un peculiar "jefe" cuyo privilegio principal era combatir en primera fila, con la única jerarquía de la estima con que lo distinguían sus iguales.

        Esa vida radiante y corajuda - "El Corto Verano de la Anarquía" la llamó su cronista Enzensberger - terminaría en noviembre de ese mismo año. El día 15 Durruti llegó a reforzar la defensa de Madrid con una columna de 1800 hombres, de inmediato van a lo mas duro del combate y el 19 lo alcanza una bala, cuando transitaba en área supuestamente segura. Murió en la madrugada del 20, siendo sepultado 2 días después en el cementerio de Montjuich en Barcelona, acompañado del duelo más multitudinario visto en la urbe. Como con Zamora, el Che o Zapata, su muerte tiene estigmas de traición y el principal sospechoso, el PCE estalinista, desatará pocos meses más tarde una brutal persecución contra anarquistas y demás radicales que no sólo liquidó la Revolución amenazante, sino que fue el comienzo del fin de la propia República que decían salvaguardar.

        40 años de existencia intensa tuvo este hombre que luchó por sus ideales sin treguas ni fanatismos; que nunca dejó de vivir de su trabajo; que actuaba tanto como leía y pensaba; que amó, soñó y tuvo amigos entrañables. En fin, Buenaventura Durruti fue lo que fue, y también lo que de mejor queda en nosotros cuando compartimos su trayectoria luminosa

 

 

Piotr Alekseyevich Kropotkin
    Nació el 21 de diciembre de 1842 en Moscú (Rusia) y murió el 8 de febrero de 1921 en Dmitrov. Era hijo del príncipe Aleksey Petrovich Kropotkin y recibió una educación acorde a su carácter de noble. Durante un año sirvió al Zar en Liberia donde, además de desarrollar tareas militares, estudio la vida animal y realizo exploraciones geográficas. Estos trabajos científicos tuvieron gran reconocimiento y le pusieron en el camino de una gran carrera profesional. Pero en 1871, rechazo la secretaria de la Sociedad Geográfica Rusa y renunciando a su herencia aristocrática, dedico el resto de su vida  a buscar la justicia social. Su conversión al anarquismo se origino durante su vida en Liberia y se confirmo en contacto con los relojeros de Jura en Suiza, cuyas asociaciones voluntarias lo llenaron de admiración y confirmaron sus ideales libertarios.

   Regreso a Rusia y de inmediato se unió a grupos de revolucionarios antizaristas, actividad que le llevo a la cárcel, de donde huyo dos años mas tarde. Se instalo en Europa Occidental y pronto comenzó a despertar gran admiración en los grupos mas radicales.

Escribió durante su exilio una gran cantidad de obras, como Palabras de un rebelde, Prisiones rusas y francesas, La conquista del pan, Campos, fabricas y talleres, Memorias de un revolucionario, Ayuda mutua, Literatura rusa, La gran revolución francesa y La moral anarquista.

Su filosofía corresponde al comunismo anarquista. En ella combina las cualidades de un científico, un moralista y un revolucionario. Su obra rebosa de propaganda y su bondad rechaza la violencia. Según la opinión de Romain Rolland, Kropotkin vivió lo que Tolstoi simplemente enuncio, y Oscar Wilde dijo que solo había conocido a dos hombres realmente felices, uno de ellos fue Kropotkin.

 

Mijail Aleksandrovitch Bakunin
Michael BakuninNació en Prjamuchino, Rusia, el 30 de mayo de 1814 y murió en Berna, Suiza, el 1º de Julio de 1876. Fue hijo de un terrateniente y pasó idílicamente los primeros años de su vida en compañía de cuatro hermanas muy próximas a su edad y algunos hermanos más pequeños. A los veinte años termino esta etapa cuando ingreso en la Escuela de Artillería de San Petersburgo. Más adelante se lo envió a un puesto militar cerca de la frontera con Polonia  y entro de lleno en sus planes revolucionarios. Renunció a esta comisión y escapo por poco de que se lo acusara de desertor. Durante unos años se dedico al estudio de los filósofos alemanes Fitche y Hegel y en Moscú ingreso en los círculos literarios del crítico Belinsky, el novelista Iván Turgeniev y el publicista Aleksandr Herzen. En 1840 viaja a Berlín para completar su educación y se conecta con los jóvenes Hegelianos. Dos años más tarde pública en un diario radicalizado, su credo revolucionario, su famoso aforismo:"La pasión por la destrucción también es una . Recibe la orden de regresar a Rusia y ante su resistencia, le es retirado el pasaporte. Luego de breves períodos en Suiza y Bélgica, pasa a París, donde se relaciona con los socialistas franceses y alemanes, incluidos Proudhon y Marx, además de una cantidad de emigrados polacos que lo inspiran para combinar la causa de la liberación de los pueblos eslavos con la de la revolución social.

   Durante su vida fue condenado a muerte dos veces, encerrado en prisión y deportado a Siberia. Huyó de allí, paso a Japón, luego a California y mas tarde a Londres. Compuso una buena cantidad de libros filosóficos y políticos.

   Bakunin acepta netamente el término anarquismo, a la hora de definir su doctrina referida al Estado, el Derecho y la propiedad. Considera que la ley suprema que debe regir la vida del hombre es la del progreso evolutivo de la humanidad y junto con esta debe el individuo elevarse desde un estado a otro más perfecto. Siente que pasar del estado animal al de humano sólo puede llevar a la desaparición del Derecho legislado, si bien no del derecho: derecho a la independencia. Mas adelante, también deberá desaparecer el Estado por ser una institución temporal, transitoria, de la sociedad, propia de un estadio inferior de la humanidad. La desaparición del Estado dará lugar a una forma de convivencia social fundada sobre la norma jurídica según la cual deberán cumplirse los contratos. Por ello, el hombre tiene que seguir una vida ya que únicamente esta le llevara a la perfección. Dentro de esa perfección no tiene cabida la propiedad privada, salvo la de los bienes que el hombre sea capaz de crear y no la de los medios de consumo. Todos estos cambios se verificaran mediante una revolución social, trastorno violento que se producirá espontáneamente y que deberá ser acelerado por quienes prevén la marcha de la evolución.

 

Max Stirner
       Max Stirner, cuyo verdadero nombre era Johan Caspar Schmidt, nació en Baviera en 1806. Fue hijo de un modesto fabricante de flautas. Cuando este falleció su madre volvió a casarse y lo dejo en manos de parientes. Luego de sus estudios secundarios emprende los universitarios en diversas ciudades alemanas, especialmente Berlín, donde es discípulo de Hegel. Estudio Filología y Teología en Berlín y luego en Erlangen., En 1829 interrumpió sus estudios y viajo a Alemania. En 1832 vuelve a estudiar en Berlín y da el examen correspondiente para ser profesor  de segunda enseñanza. No ocupo cargo alguno y mas adelante se lo nombro profesor de una escuela privada para señoritas. Durante el día se dedicaba a la educación de jóvenes burguesas y por las noches se reunía con el circulo de los "libres", una bohemia animada por Bruno Bauer, joven hegeliano y futuro pope de la Crítica pura o Crítica crítica (expresión que hizo conocida Karl Marx). Mientras sus compañeros provocaban a los burgueses con manifestaciones y griteríos, Stirner permanecía en calma y fumando un cigarro. Esta actitud le valió unos versos burlones de engels:

Mirad a Stirner, miradlo, el tranquilo amiga de toda coacción.

Por el momento bebe todavía su cerveza, pronto beberá sangre, como si fuera agua.

Cuando los otros lanzan su grito salvaje "abajo el rey".

Enseguida completa Stirner "Abajo también la ley".

   Tuvo un matrimonio desdichado con Maria  Daehnhardt, una especie de imitación de George Sand, por sus costumbres liberales, de la cual se divorcio a los pocos años.

A finales de 4844, aparece su obra mas importante y peor comprendida: El único y su propiedad. Una especie de diario pleno de lógica rigurosa y de claro estilo, en el cual desarrolla un resumen del movimiento de la izquierda hegeliana durante los años 1843 y 1844. La celebridad le duró poco. Intento montar un negocio y fracaso, quedo reducido a la indigencia y, en 1853, lo encarcelan por deudas. Muere en 1856 y el Registro Civil anota a su propósito: "Ni madre, ni mujer, ni hijos".

Stirner nunca dio el nombre de anarquismo a su doctrina respecto del estado, el Derecho y la propiedad. Sí lo aplica al liberalismo político, que combate.

 

William Godwin
Nació en Cambridgeshire. Hijo de un pastor, él mismo llega a serlo. Recibe gran influencia del calvinismo y asimila de esta religión la posibilidad de que cada persona configure su fe personal siempre que respete estrictamente el sentido moral. A partir de allí comienza su evolución intelectual, que lo conduce hasta una especie de deísmo, al abandono del ministerio y a militar como escritor del partido Whig. La Revolución Francesa produce un giro total en su vida. En principio adhiere a sus postulados y los mantiene, aun cuando la sociedad inglesa se horrorizara ante los acontecimientos plenos de excesos. Disfruta breve gloria que induce a los poetas Southey, Coleridge y Wordsworth a partir hacia los (e)stados (u)nidos a fundar una sociedad godwiniana. Pero pronto cae en el olvido y hasta en la miseria. Se casa (secretamente) y tiene una hija, Mary, que con el tiempo seria mujer de Shelley y la inolvidable autora de Frankenstein.

   La lectura de la obra de Godwin confirma que los principios de la Revolución Francesa conducen al anarquismo, con la salvedad de que, por ser ingles, solo advierte el aspecto ideológico y no el empírico. Su doctrina esta perfecta en la declaración: "El hombre es un ser racional". Vive convencido de en la razón se encuentran la soberanía absoluta y la sabiduría infinita. El estado social no puede ejercer coacciones de ninguna índole para entorpecer el libre ejercicio de la razón. También el Derecho es enemigo de la razón, porque nace de las pasiones y de los temores y le es concedido un valor absoluto. Rechaza de plano el matrimonio y todo otro vinculo mutuo, acusándolos de ahogar la posibilidad de expresión del individuo, así como señala que los instintos y los sentimientos apabullan la razón.

   La utopía godwiniana se caracteriza por un gran optimismo que valoriza absolutamente al juicio privado y por la sólida esperanza del perfeccionamiento infinito del hombre. Este último aspecto tiene carácter predominante y corresponde a la conciencia individual. Godwin es absolutamente intransigente. No libera de sus vínculos al individuo total, sino al que personifica la razón, ese que reprime lo instintivo.  

 

Pierre-joshep Proudhon

Proudhon nació el 15 de enero de 1809 en Besancon, Francia y murió en París el 19 de enero de 1865. La suya fue una familia pobre y ya a los 9 años debió trabajar cuidando ganado en las montañas de Jura. Tanto su infancia en el campo como la influencia familiar condicionaron sus ideas hasta el final de sus días, así como la visión de la sociedad. Desde muy temprano demostró tener una inteligencia brillante y gano una beca en el colegio de besancon. Allí desarrollo el gusto por los estudios y los retuvo aun cuando los desastres económicos financieros familiares le obligaron a ingresar en una imprenta como aprendiz. Simultáneamente con el aprendizaje del oficio se las ingenio para estudiar en soledad griego, latín y hebreo. En la imprenta trabó conocimientos con liberales y socialistas locales y cayo bajo la influencia del socialista utópico Charles Fourier.

   En 1830, la academia de Besancom le concedió una beca para estudiar en Paris. Pudo entonces dedicar parte de su tiempo a formular sus ideas y escribir su primera obra de importancia: ¿Que es la propiedad? A partir de entonces, Proudhon declara: "Soy anarquista" y también: "La propiedad es un robo".

   Su ataque hacia la propiedad no era en el sentido generalmente aceptado, ya que se refiere al tipo de propiedad por medio de la cual el hombre explota el trabajo realizado por otros. Sus ideas lo pusieron al borde de la persecución y en 1842 se lo llevo ante la Corte por publicar una continuación de su libro, a la cual titulo Advertencia a los propietarios. No fue condenado porque el jurado admitió no entender los argumentos de Proudhon y por lo tanto, no era posible tomar una resolución.

   Mas adelante se instala en Lyon e ingresa en la sociedad secreta de tejedores: Los mutualistas, provenientes de un protoanarquismo que sostenía la necesidad de las fabricas fueran manejadas por asociaciones obreras y que proponían accionar sobre la economía sin emplear la violencia. En esos años se conecta con la feminista Flora Tristan y toma contacto con las ideas de Marx, Bakunin, los socialistas rusos y el escritor Aleksandr Herzen. Al escribir sus obras Sistema de contradicciones económicas, o Filosofía de la miseria y Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la pobreza, se gana los ataques de Marx, publicados en forma de libros: La miseria de la filosofía. Allí comienza el quiebre histórico entre socialistas autoritarios y libertarios, y entre anarquistas y marxistas.

   Proudhon no fue el primero en enunciar la doctrina hoy denominada anarquismo, anteriormente sostenida por Godwin y Percy Shelley, aunque no existe evidencia de que los hubiera leído. Fue un pensador solitario, nunca creyó crear un sistema y se hubiera horrorizado ante la idea de fundar un partido. Pero, irónicamente, sus ideas fueron de vital importancia en la Primera Internacional y se transformaron en la base del pensamiento de Bakunin y Kropotkin. No fue un intelectual porque la falta de recursos le negó la paz necesaria para estudiar, pero es el único anarquista que no descuida el costado práctico de una doctrina cuya mayor debilidad es el uso de la destrucción

 

Eliseo Reclus.

Nació el 15 de marzo de 1830 en Sainte-Foy-la-Grande, Francia y murió el 4 de Julio en Thourot. Estudio en el colegio protestante de Montauban y luego se formo en geografía en Berlín, con Carl Ritter. Por haberse identificado con los republicanos fue expulsado de Francia a posteriori del golpe de Estado de 1851. Regreso en 1857, luego de viajar por las islas británicas y los Estados Unidos.

   Mientras militaba en la Guardia Nacionalista en Defensa de la Comuna fue echo prisionero y condenado a deportación de por vida, sentencia que se le conmuto por la presión que ejercieron científicos del fuste de Darwin. Mientras se encontraba bajo los beneficios de la amnistía  continuo desarrollando su entusiasmo revolucionario y cuando se instituyeron procedimientos contra la Asociación Internacional de Trabajadores, Reclus, junto con Kropotkin, fueron designados líderes promotores del anarquismo.

 

Lorenzo, Anselmo (1841-1914)
Nació en Toledo. A los once años se trasladó a Madrid y encontró empleo como tipógrafo. Sus primeras influencias políticas procedieron del federalismo de Pi Margall. Sin embargo, tras asistir a las charlas pronunciadas en Madrid, en 1868, por Giuseppe Fanelli, amigo y colaborador de Mijaíl Bakunin, se afilió a la Alianza Internacional de la democracia socialista y fue uno de los fundadores del grupo madrileño de la A.I.T. (Asociación Internacional de Trabajadores). Redactor de La Solidaridad (1870-1871), participando en el I Congreso Obrero de Barcelona (1870). Durante la persecución de los internacionalistas por el gobierno de Sagasta, se refugió en Portugal en 1871, contribuyendo a la formación de los primeros núcleos de la A.I.T. portuguesa. En septiembre de 1871, como miembro de la Federación Española de la A.I.T., estuvo presente en la Conferencia de Londres, donde conoció a Karl Marx y a Friedrich Engels. En el Congreso Obrero de Zaragoza, en abril de 1872, intentó conciliar las posiciones discrepantes entre bakuninistas y marxistas sin conseguirlo. Se exilió en Francia y al regresar a España en 1874 se instaló en Barcelona, dedicándose a publicar artículos, folletos y libros, en las que defendió las posiciones libertarias. Aunque no tuvo que ver con las acciones terroristas de algunos grupos anarquistas fue encarcelado y desterrado a Francia donde se relacionó con las figuras más importantes del anarquismo, del socialismo y del radicalismo francés. Al regresar a Barcelona colaboró con Francesc Ferrer i Guàrdia en la fundación de la editorial de la Escuela Moderna. Después de la Semana trágica fue deportado a Alcañiz, junto con otros colaboradores de la Escuela Moderna. Participó en la fundación de la Confederación regional del trabajo de Cataluña en 1910 y de la C.N.T. en 1911. Falleció en 1914 en Barcelona.

Obras principales:

  • Fuera política (1886)
  • Acracia o república (1886)
  • Biografía de Pedro Kropotkin (1893)
  • Criterio libertario (1903)
  • Vía libre (1905)
  • Solidaridad (1909)
  • La anarquía triunfante (1911)
  • Contra la ignorancia (1913)
  • El proletariado militante (2 volúmenes, 1901, 1923)

 

Ascaso, Francisco

(1901-36) Dirigente anarquista español, n. en Almudévar (Huesca) y m. en Barcelona. Junto con Durruti, fundó el grupo anarquista «Los Solidarios». Tras prolongadas temporadas en la cárcel, pasó a Francia (1923), de donde fue expulsado, acusado de organizar un atentado contra Alfonso XIII. Al ser proclamada en España la Segunda República se encontraba en Cataluña, donde colaboró en la reorganización de la FAI y en la insurrección del Alto Llobregat (1932). Murió en combate al iniciarse la Guerra Civil

 

Emiliano Zapata

          

             Nacido en 1883 en San Miguel de Anenecuilco, Morelos, en el seno de una familia campesina, trabajó como aparcero. En 1906 formó parte de la Junta de Cuatla, en la que se reivindicaban para sus trabajadores las tierras comunales de los campesinos indios de Morelos, violentamente reprimida por el gobierno. Hijo de granjeros, de piel tostada y gran jinete, dirigió un movimiento de ocupación de tierras, formado por granjeros vestidos con camisa y pantalón blancos que, al grito de "tierra y libertad", entraban en las haciendas defendidas por los terratenientes. Tras conseguir su rendición, eran expropiadas y repartidas entre los campesinos que las trabajaban. Al destacarse como líder, se vio obligado a refugiarse en la sierra durante la represión. Reaparece en 1909, al ser proclamado presidente de la Junta de Defensa de las tierras de Ayala, comenzando así su actividad revolucionaria. En marzo de 1911 se incorpora al movimiento guerrillero de Madero, adhiriéndose al Plan de San Luis Potosí en contra del dictador Porfirio Díaz. Su ascendiente y proyección política le hacen ser encargado de la organización del movimiento revolucionario en el sur de México, siendo nombrado primero jefe supremo del movimiento revolucionario en la región meridional y después jefe maderista de Morelos. Tras acceder al poder Madero, se enfrentó con este por la lentitud o desatención a la reforma agraria objetivo de la Revolución. Así, en noviembre de 1911 creó el Plan de Ayala, programa revolucionario que abogaba por la devolución de las tierras a la población indígena y por la implantación de una verdadera reforma agraria. Su defensa de la revolución agrarista le enemistó también con Carranza. El ataque de Victoriano Huerta contra el gobierno de Madero, al que hace asesinar, empuja a Zapata a unirse a las tropas constitucionales en 1913. Un año más tarde, junto con Pancho Villa y Orozco, celebran la Convención de Aguascalientes, rechazada por Carranza, en la que se decide ocupar la capital mexicana con las fuerzas convencionalistas (1914). La fuerza de las tropas zapatistas les llevará a ocupar la capital en dos ocasiones más, controlando la mitad del territorio mexicano. Sin embargo, el fuerte contraataque del presidente Carranza y la derrota que le inflinge Álvaro Obregón le obligarán a retirarse a Morelos e instalar su cuartel general en Tlaltizapan, conservando la implantación del movimiento revolucionario en el sur de México. Desde su retiro, se enfrentó siempre a las medidas de Carranza, defendiendo la implantación de una auténtica reforma agraria que eliminara el desigual reparto de la tierra y considerara los derechos indígenas, modelo de reforma implantado por Zapata en Tlaltizapan. También en esta ciudad creó una red de escuelas y servicios públicos. La acusación de Zapata contra su antiguo compañero revolucionario, Carranza, la reflejó en una carta abierta de 1919 dirigida al "Ciudadano Carranza", en la que le acusa de haber "aprovechado la lucha en su propio beneficio y en el de sus amigos que le ayudaron. Luego, compartió usted el botín, riquezas, negocios, banquetes, fiestas suntuosas, bacanales, orgías". Y sigue: "Nunca se le ocurrió pensar que la Re

 

volución se hizo para beneficiar a las grandes masas, a las legiones de oprimidos a quienes usted estimuló con sus arengas". En respuesta, Carranza urdió un plan para asesinar a Zapata. En 1919 fue convocado a una entrevista política en la que un oficial federal, Jesús Guajardo, le ofrecía tropas y apoyo a su campaña, citándole en una hacienda situada en territorio dominado por el propio general revolucionario. Según narra uno de los testigos, uno de los soldados, al llegar a la entrada, "a quemarropa, sin darle siquiera tiempo para sacar sus pistolas, los soldados que presentaban armas dispararon dos salvas, y nuestro inolvidable general Zapata cayó para no volver a levantarse nunca". Con Zapata, a los 39 años de edad, muere el más firme defensor de los derechos de los indios mexicanos y de la reforma agraria. Su figura se proyecta hasta la actualidad, en que está vigente un movimiento de reivindicación de los derechos indígenas encabezado por el denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en el sureño estado de Chiapas.

 

Ricardo Flores Magón

Nació el 16 de septiembre de 1874, en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca, México. Murió el 21 de noviembre de 1922 en la prisión de Leavenworth, Kansas, Estados Unidos.

Flores Magón exploró las obras e ideas de muchos anarquistas, examinó los escritos de la primera generación de filósofos anarquistas como Mijaíl Bakunin y Pierre-Joseph Proudhon, pero también se vio influenciado por sus comtemporaneos: Eliseo Reclus, Charles Malato, Errico Malatesta, Anselmo Lorenzo, Emma Goldman, Fernando Tarrida del Mármol y Max Stirner.

No obstante, puede decirse que fueron los trabajos de Piotr Kropotkin los que más influyeron en la construcción de su propia concepción del anarquismo. Flores Magón leyó igualmente a Marx y Henrik Ibsen.

Fue el ideólogo de la Revolución Mexicana, y del movimiento revolucionario mexicano del Partido Liberal Mexicano. Flores Magón editó Regeneración, publicación que causó la sublevacion obrera contra la dictadura de Porfirio Díaz.

Al inicio de la Revolución Mexicana su líder Francisco I. Madero lo invitó a participar en el movimiento, sin embargo Ricardo Flores Magón rechazó el ofrecimiento por considerar que la causa que encabezaba Madero era una rebelión burguesa carente de propuestas sociales. En los años siguientes tuvo contacto con los revolucionarios Francisco Villa y Emiliano Zapata sin hacer alianza con ellos.

Exiliado en Estados Unidos vuelve a publicar el periódico Regeneración y funda el Partido Liberal Mexicano en julio de 1906, junto con Juan Sarabia, Antonio I. Villarreal, Librado Rivera, Manuel Sarabia, Rosalío Bustamante y su hermano Enrique.

Entre los postulados del nuevo partido había ideas muy revolucionarias para aquella época tales como; supresión de la relección, supresión de la pena de muerte para presos políticos y comunes, obligatoriedad de la enseñanza elemental hasta los 14 años, establecimiento de un salario minimo, expropiación de latifundios y tierras ociosas, así como regular las jornadas de trabajo.

Los anhelos plasmados en el programa del Partido Liberal Mexicano serían retomados por los hombres y mujeres que se levantaron en 1910 contra la larga dictadura del General Diaz e iniciaron la Revolución Mexicana, la primera del siglo XX. Actualmente los postulados del Partido Liberal Mexicano forman parte de la legislación mexicana.

Su movimiento encendió la imaginacion de los anarquistas estadounidenses. En enero de 1911 promovió desde Los Angeles California, una invasión a Baja California con el fin de independizarla y establecer una república socialista.

Después de varias escaramuzas armadas tomaron los rebeldes las nacientes poblaciones de Mexicali y Tijuana apoyados todo el tiempo por anarquistas de distintas nacionalidades, mayormente norteamericanos; ello dio motivo a que algunos escritores consideren a los Flores Magón "traidores a la Patia".

Los insurrectos a quienes el gobierno llamó filibusteros fueron derrotados meses después del inicio de la invasión y con ello terminó el sueño de establecer la primera república socialista del mundo.

La conquista del pan de Kropotkin, que él consideraba como una especie de biblia anarquista, sirvió de base teórica a las efímeras comunas revolucionarias de Baja California durante la revuelta magonista de 1911. Flores Magón vivió en los Estados Unidos desde 1904, la mitad del tiempo en prisión, conducido de una ciudad a otra.

En 1918 publicó junto con Librado Rivera un manifiesto dirigido a los anarquistas del mundo, manifiesto que motivó que ambos fueran encarcelados y sentenciados a 20 años de prisión acusado de sabotear el esfuerzo bélico de Estados Unidos, que en ese entonces participaba en la Primera Guerra Mundial.

Ricardo fue encarcelado en la Isla McNeil, estado de Washington, y ya muy enfermo fue trasladado a la prisión de Leavenworth, Kansas en donde falleció el 21 de noviembre de 1922; su compañero Rivera dijo que había sido asesinado.

Sus restos descansan en la Rotonda de los Personajes Ilustres en la Ciudad de México.

 

8 Mártires de Chicago.

A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX

En 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federacion Estadounidense del Trabajo), de origen anarquista.
En su cuarto congreso, realizado el
17 de octubre de 1884, había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duracion legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas. En caso de no obtener respuesta a este reclamo, se iría a una huelga.  

Recomendaba a todas las uniones sindicales a tratar de hacer promulgar leyes con ese contenido en todas sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de todas las organizaciones, que veían que la jornada de ocho horas posibilitaría obtener mayor cantidad de puestos de trabajo (menos desocupación). Esos dos años acentuaron el sentimiento de solidaridad y acrecentó la combatibilidad de los trabajadores en general. 

En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Al poco tiempo, 19 estados sancionaron leyes que permitían trabajar jornadas máximas de 8 y 10 horas (aunque siempre con cláusulas que permitían hacer trabajar a los obreros entre 14 y 18 horas). Las condiciones de trabajo eran similares, y las condiciones en que se vivía seguían siendo insoportables. 

Los obreros debían levantarse a las cuatro de la madrugada, y regresaban después de las ocho de la noche, e incluso mas tarde, de manera que jamás veían a sus mujeres e hijos a la luz del día. Unos se acostaban en corredores y otros en chozas donde se hacinaban tres o cuatro familias. Muchos no tenían alojamiento y se les veía juntar restos de comida en los desperdicios. 

Como la Ley Ingersoll no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento en demanda de las ocho horas de trabajo como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestando que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo». 

La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (la principal organización de trabajadores en EE.UU.) remitió una circular a todas las organizaciones adheridas donde manifestaba: «Ningún trabajador adherido a esta central debe hacer huelga el 1° de mayo ya que no hemos dado ninguna orden al respecto». Este comunicado fue rechazado de plano por todos los trabajadores de EE.UU. y Canadá, quienes repudiaron a los dirigentes de la Noble Orden por traidores al movimiento obrero. 

El 29 de abril de 1886 (un día antes de la huelga) la prensa decía: «Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarco-socialistas». El New York Times decía: «Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo». El Filadelfia Telegram decía: «El elemento laboral ha sido picado por una especie de tarántula universal y se ha vuelto loco de remate: piensa precisamente en estos momentos en iniciar una huelga por el logro del sistema de ocho horas». El Indianápolis Journal decía: «Los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los impuestos de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia, señalan la iniciación del movimiento».

 El 1° de mayo de 1886 200.000 trabajadores iniciaron la huelga, mientras que otros 200.000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro. En Chicago los obreros habían consiguido un permiso del alcalde Harrison para hacer un acto a las 19.30 en el parque Haymarket.

 A las 21.30 el alcalde, quien estuvo presente en el acto para garantizar la seguridad de los obreros, dio por terminado el acto.

 Pero el mismo siguió con gran parte de la concurrencia (más de 20.000 personas). El inspector de la policía John Bonfield consideró que habiendo terminado el acto no debía permitir que los obreros siguieran en ese lugar, y junto a 180 policías uniformados avanzó hacia el parque y empezó a reprimir. De repente estalló entre los policías un artefacto explosivo que mató a un oficial de nombre Degan y produjo heridas en otros. La policía abrió fuego sobre la multitud, matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. Se declaró el estado de sitio y el toque de queda, y en los días siguientes se detuvo a centenares de obreros, los cuales fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía. Se realizaron cantidad de allanamientos y se fabricaron descubrimientos de arsenales de armas, municiones, escondites secretos y hasta «un molde para fabricar torpedos navales».

 La prensa en general se plegó a esta caza de brujas: «Qué mejores sospechosos que la plana mayor de los anarquistas. ¡A la horca los brutos asesinos, rufianes rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas!».

 La Prensa reclamaba un juicio sumario por parte de la Corte Suprema, y responsabilizando a ocho anarquistas y a todas las figuras prominentes del movimiento obrero. Se continuó con la detención de cientos de trabajadores en calidad de sospechosos.

El
21 de junio de 1886, se inició la causa contra 31 responsables, siendo luego reducido el número a 8. El juicio fue una farsa del principio al fin, violándose todas las normas procesales de forma y de fondo, mientras la prensa la apoyaba publicando sensacionalísticamente que todos los acusados había que ahorcar a los extranjeros. A pesar de no haberse probado nada en su contra, los ocho de Chicago fueron declarados culpables, acusados de ser enemigos de la sociedad y el orden establecido. Tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a la horca.

Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil, condenado a cadena perpetua).

Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor, condenado a 15 años de trabajos forzados).

Michael Swabb (alemán, 33 años, tipógrafo, condenado a cadena perpetua): «Hablaré poco, y seguramente no despegaría los labios si mi silencio no pudiera interpretarse como un cobarde asentimiento a la comedia que se acaba de desarrollar. Lo que aquí se ha procesado es la anarquía, y la anarquía es una doctrina hostil opuesta a la fuerza bruta, al sistema de producción criminal y a la distribución injusta de la riqueza. Ustedes y sólo ustedes son los agitadores y los conspiradores».

El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de:

Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo).

Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista): «Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen porque no he cometido crimen alguno... pero si he de ser ahorcado por profesar mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de mi vida».

Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista, esposo de la mexicana Lucy González Parsons aunque se probó que no estuvo presente en el lugar, se entregó para estar con sus compañeros y fue juzgado igualmente): "El principio fundamental de la anarquía es la abolición del salario y la sustitución del actual sistema industrial y autoritario por un sistema de libre cooperación universal, el único que puede resolver el conflicto que se prepara. La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme".

Hessois Auguste Spies (alemán, 31 años, periodista): "Honorable juez, mi defensa es su propia acusación, mis pretendidos crímenes son su historia. [...] Puede sentenciarme, pero al menos que se sepa que en el estado de Illinois ocho hombres fueron sentenciados por no perder la fe en el último triunfo de la libertad y la justicia".

Louis Linng (alemán, 22 años, carpintero) para no ser ejecutado se suicidó en su propia celda: «No, no es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad. ¡Ahórquenme!».

Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires): «...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...».

El Crimen de Chicago costó la vida de muchos trabajadores y dirigentes sindicales; no existe un número exacto, pero fueron miles los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados. La mayoría eran inmigrantes: italianos, españoles, alemanes, rusos, irlandeses, judíos, polacos y eslavos.

A finales de mayo de 1886 varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros. El éxito fue tal, que la Federación de Gremios y Uniones Organizadas expresó su júbilo con estas palabras: «Jamás en la historia de este país ha habido un levantamiento tan general entre las masas industriales. El deseo de una disminución de la jornada de trabajo ha impulsado a millones de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando hasta ahora habían permanecido indiferentes a la agitación sindical».

Cuarenta años después, serían condenados otros dos inmigrantes: los italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, a quienes se les llamó los Mártires de Boston.

En 1954 el papa católico Pío XII apoyó tácitamente esta jornada de memoria colectiva al declararla como festividad de San José Obrero.

A lo largo del siglo XX, los progresos laborales se fueron acrecentando con leyes para los trabajadores, para otorgarles derechos de respeto, retribución y amparo social. En la última década del siglo esos progresos retrocedieron bajo la influjo del neoliberalismo.

En la actualidad, todos los países democráticos rememoran el 1º de mayo como el origen de movimiento obrero moderno. Estados Unidos es el único país importante del mundo que no lo recuerda: a día de hoy no hay ninguna placa ni monumento que recuerde a los trabajadores en el parque Haymarket Square de Chicago. Si no todo lo contrario, hay un monumento que recuerda a los policías que reprimieron a los trabajadores aquel día.

Extraído de
http://www.me.gov.ar/efeme/diatrabajo/primero.html
http://www.adef.org.ar
http://catedras.fsoc.uba.ar/rubinich/biblioteca/web/a1mayo.html

LOS 8 MARTIRES FUERON......
Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil, condenado a cadena perpetua).
Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor, condenado a 15 años de trabajos forzados).
Michael Swabb (alemán, 33 años, tipógrafo, condenado a cadena perpetua):
Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo).
Adolf Fischer (alemán, 30 años, periodista):
Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista)
Hessois Auguste Spies (alemán, 31 años, periodista):
Louis Linng (alemán, 22 años, carpintero)

 

Francisco Ferrer y Guardia

Francesc Ferrer i Guàrdia o Francisco Ferrer y Guardia (Alella, 10 de enero 1859-Barcelona, 13 de octubre 1909). Fue un famoso pedagogo catalán.

De familia muy católica, Ferrer i Guàrdia reaccionó como anticlerical e ingresó en la logia masónica Verdad de Barcelona. Apoyó en 1886 el pronunciamiento militar cuya finalidad era proclamar la República, pero al fracasar este tuvo que exiliarse en París. Subsistió enseñando castellano hasta 1901, tiempo que aprovechó para concebir los conceptos educativos anarquistas que luego aplicaría en España en su proyecto de Escuela Moderna. Una cuantiosa herencia (un millón de francos) de una antigua alumna, Ernestina Meunier, hizo posible llevar a cabo su proyecto en la ciudad de Barcelona, hasta que en 1906 Mateo Morral, traductor y bibliotecario de su centro educativo, perpetró el atentado frustrado contra Alfonso XIII. Esto tuvo como consecuencia para Francesc Ferrer el cierre de la Escuela Moderna y varios meses de encarcelamiento por complicidad, al término de los cuales fue absuelto. Al año siguiente, se trasladó a Francia y a Bélgica; en este último país fundó la Liga Internacional para la educación racional de la infancia.

Creó la Escuela Moderna (1901), un proyecto práctico de pedagogía libertaria. También escribió la obra que lleva por título La Escuela Moderna donde expone sus principios pedagógicos.

El 13 de octubre de 1909 fue ejecutado en la prisión de Montjuïc, acusado de haber sido el instigador de la revuelta conocida como la Semana Trágica de Barcelona del 1909. Una revuelta anticlerical, tras la cual Ferrer debido a sus pocas amistades estratégicas y su antigua vinculación con Mateo Morral fue declarado culpable ante un tribunal militar.

Su obra más conocida es La Escuela Moderna, de la cual Pere Solà?? duda que el sea el autor total de la obra.

 

 

Angel Pestaña Nuñez

 

14 de febrero de 1886 en Santo Tomás de las Ollas (León) – 11 de diciembre de 1937 en Barcelona

 

Ángel Pestaña, considerado como una de las figuras más destacadas del anarcosindicalismo español, nació el 14 de febrero de 1886 en Santo Tomás de las Ollas, una aldea próxima a Ponferrada (León), en el seno de una familia humilde. Huérfano de su padre desde niño y sin haber conocido a su madre, se vió obligado desde pequeño a ganarse el sustento, por lo que trabajó en diversos oficios, hasta aprender finalmente la profesión de relojero. A los quince años es encarcelado en Sestao durante tres meses por unas declaraciones espontáneas en un mitin.

 

Si Salvador Seguí, su maestro, era el prototipo del líder carismático, Pestaña encarna el tipo místico y austero. Después de viajar por España, Francia y el norte de África, fijó su residencia en Barcelona, adonde llegó poco antes de morir Anselmo Lorenzo, que lo acogió en el círculo de "Tierra y Libertad".

 

En el Congreso de la CNT de Cataluña, celebrado en Sans (Barcelona), del 28 de junio al 1 de julio de 1918, tuvo una actuación destacada. Durante el mitin de clausura dijo, entre otras cosas:

 

"Después de este Congreso ya no será pan lo que pediremos, después del fracaso manifiesto del sistema capitalista; desde hoy reclamaremos justicia, reclamaremos equidad, y por fin, reclamaremos los medios de producción y de distribución... No queremos negar a nadie el derecho a la vida, pero no queremos tampoco que ese derecho se nos niegue a nosotros".

 

El Congreso le designa por unamimidad director de Solidaridad Obrera, desde donde inicia una valiente campaña contra el jefe de policía Bravo Portillo, a quien acusó, con razón, de ser un espía de los alemanes. El 2 de abril de 1919, en plena huelga de la Canadiense, Pestaña fue detenido, a la vez que era suspendida la edición de Solidaridad Obrera.

 

En marzo de 1920 salió de España en representación de la CNT para asistir al II Congreso de la Internacional Comunista y a las sesiones preliminares de la Internacional Sindical Roja. Durante su estancia en la Unión Soviética, tuvo ocasión de conocer a Lenin, Trotski, Zinoviev, Radek, Luzovsky y otros dirigentes comunistas. Pestaña fue uno de los escasos delegados que se atrevieron a enfrentarse a la línea impuesta por los comunistas. A su regreso a Barcelona, fue inmediatamente detenido; durante su encarcelamiento, redactó un extenso informe sobre su viaje a la Unión Soviética. En junio de 1922, en la Conferencia de Zaragoza, fue aprobado su informe.

 

Como su compañero y maestro Salvador Seguí, Pestaña condenó el pistolerismo surgido en Barcelona a principios de la década de los años veinte, distanciándose del crimen y el terror como medios de lucha:

 

"No. En nombre de nuestras ideas, en nombre de nuestros principios, en nombre de nuestro apostolado, no se puede matar, no debe llegarse al crimen individual. Rechazo la violencia individual cuando llega el derramamiento de sangre".

 

 

Precisamente en este contexto, el 26 de agosto de 1922 fue objeto de un atentado mientras se hallaba pronunciando un discurso en Manresa, que estuvo a punto de costarle la vida y que provocó la indignación de casi toda España. El atentado contra Pestaña condujo a la destitución del general Arlegui y del gobernador civil de Barcelona, Martínez Anido, y puso fin a la siniestra "ley de fugas", consistente en el asesinato legal de sindicalistas. Restablecido de su atentado, Pestaña fue invitado a pronunciar una conferencia en el Ateneo de Barcelona, en la que afirmó:

 

"Los sindicalistas actuarán dentro de la ley siempre que la ley se respete".

 

Durante la dictadura de Primo de Rivera, Pestaña, convertido en la figura máxima de la CNT debido al asesinato de Salvador Seguí, vivió escondido o en la cárcel. Tras la fundación de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), en 1927, Pestaña fue, junto con Peiró, uno de los líderes que más encarnizadamente se opusieron a la hegemonía de esa organización específica sobre la CNT.

 

En junio de 1933, ya proclamada la II República (1931-1939), se desplazó a Madrid para asistir al Congreso extraordinario de la CNT, en el que leyó el informe del Comité Nacional:

 

"El régimen capitalista declina. Es preciso que, aunque aceptemos el punto de vista de que el régimen capitalista declina, convengamos en que si la clase trabajadora no lo empuja, podrá mantenerse mucho tiempo".

 

A su regreso a Barcelona firmó, en agosto de 1931, con otros militantes de la CNT opuestos a la FAI, el Manifiesto de los Treinta, por lo que es expulsado de la CNT.

 

A finales de 1932 decidió fundar, con un grupo de partidarios, el Partido Sindicalista, que marcó una ruptura formal con el anarquismo y su evolución hacia un sindicalismo político inspirado en el laborismo inglés:

 

"La constitución del Partido Sindicalista obedece a la necesidad de recoger en una organización adecuada la acción política derivada de la acción sindical económica... Por esto hay que insistir afirmando la existencia de una acción sindical económica y de una acción sindical política". "No somos marxistas. Y como no somos marxistas no podíamos inscribirnos en las filas del Partido Socialista o del Partido Comunista, que son marxistas, sin dejar de ser nosotros lo que somos... No somos marxistas porque no creemos en el fatalismo económico... Por lo tanto, al aceptar el marxismo, hay que aceptar que las formas sociales son las resultantes obligadas de las formas económicas, con lo que se destruye en él cuantas ambiciones pueda tener de mejorar su cultura, su moral, su conocimiento y su deseo de saber el cómo y el por qué de todo cuanto le rodea. Es decir, se destruye en él la espiritualidad y cuanto le impulse a buscar lo superior y lo elevado. Se le reduce casi a la condición de bestia. De una bestia un poco más inteligente que las demás bestias; pero se le reduce a tal condición. Pues para él las ideas no significan nada; lo son los hechos económicos".

 

Con la llegada del Frente Popular, y las elecciones de 1936, fue elegido diputado. Poco después de la fundación de la Falange española, se entrevistó con José Antonio Primo de Rivera. Según Abad de Santillán, Pestaña sostuvo que habría sido razonable un acercamiento con José Antonio.

 

Al estallar la Guerra Civil, regresó a las filas de la CNT, en la que no volvió a jugar un papel de relevancia.

 

Federica Montseny

Federica Montseny: la primera ministra de España.

Federica Montseny Mañé (1905-1994), anarquista española, indudable defensora de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, fue, durante la guerra civil, ministra de Sanidad y Asistencia social con el gobierno de Largo Caballero .Se convirtió así en la primera mujer española en dirigir un ministerio. Fue también pionera al legalizar el aborto y los centros de prostitución libre.

El 22 de diciembre de 1933 es una fecha señalada en la historia de las mujeres ya que fue la primera vez que en España pudieron ejercer su derecho al voto en unas elecciones democráticas, al aprobarse el sufragio femenino dos años antes, en 1931. En 1936, Federica Montseny se convertía en la primera mujer que ostentaba el máximo cargo de una cartera ministerial en la historia de España: ministra de Sanidad y Asistencia social con el segundo gobierno de Largo Caballero .

Federica Montseny nació en Madrid, en 1905, cuando acababa la etapa madrileña de 'La Revista Blanca', publicación que promovían sus padres, conocidos publicistas y militantes anarquistas. La educación de Federica corrió a cargo de su madre, Soledad Gustavo, debido a que sus padres, maestros racionalistas y libertarios, lo prefirieron así. Después Federica Montseny completó su instrucción de forma autodidacta leyendo cuanto caía en sus manos, bien fuera literatura o teatro, y bien fueran clásicos o contemporáneos. A los 18 años era ya una clara defensora del anarquismo, edad en la que mandó su primer artículo a 'Solidaridad Obrera', el periódico diario de los Sindicatos Únicos de la CNT.

Escribió después frecuentemente en la reaparecida 'La Revista Blanca', y en sus diferentes colecciones de narrativa 'La Novela Ideal' y 'Voluntad'. Publicó 'La Victoria', 'El hijo de Clara' y 'La indomable' durante la dictadura de Primo de Rivera, tres novelas centradas en la emancipación femenina. Montseny defendía ya la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, insistía en la vida autónoma de éstas y exigía la "naturalización de los sexos" en una sociedad sin Estado y capital. Sin embargo, nunca defendió a las feministas contemporáneas que pretendían únicamente un reconocimiento de la ciudadanía política de las mujeres en la sociedad capitalista. Su argumento era sencillo: las mujeres anarquistas debían oponerse a una igualdad hipotética, ya que existía una clara desigualdad política y social general.

Comienza a dirigir Sanidad y Asistencia Social

Empezó a moverse en el sindicalismo de la CNT en enero de 1931, y se incorporó también al Sindicato Único de Profesiones Liberales de Barcelona. En 1936 se incorporó al Comité regional de Catalunya de la CNT y al Comité Peninsular de la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Después, durante la guerra civil, se convertiría en ministra de Sanidad y Asistencia Social con el gobierno de Largo Caballero (1936-1937). Era primera mujer española en dirigir un ministerio. Sus ideas eran claras: planteó un concepto de bienestar social fundamentado en criterios de ciudadanía social -y completamente distinto de las prácticas de beneficencia-, prevención en la política sanitaria, y una ley de interrupción voluntaria del embarazo, paralela a la aprobada por decreto en Cataluña en 1936.

En 1938, tras la caída del gobierno de Largo Caballero, presidió el primer comité de enlace CNT-UGT (Unión General de Trabajadores), y fue la responsable durante la guerra civil del Departamento de Sanidad de la Comisión de Batallones de Voluntarios que trató de organizar, sin éxito, la resistencia frente a las tropas de Franco.

Al terminar la guerra se exilió en Francia donde siguió con sus participaciones sindicales. De hecho, en 1977 regresó a España para participar en la reconstrucción de la CNT: ni el exilio ni sus problemas de visión hicieron desistir a Federica Montseny de sus prácticas propagandísticas. Regresó a Tolouse, pero en 1981 volvió a España para recorrerla en campaña de propaganda anarquista. En 1989 ingresó en una residencia de ancianos en Tolouse, ciudad en la que murió en 1994.

Sus publicaciones más destacadas:

'La mujer, problema del hombre' (1932)
'El problema de los sexos' (1951)
'Cien días en la vida de una mujer' (1949)
'Crónica de la C.N.T.' (1974)
'El anarquismo' (1976)
'Mis primeros cuarenta años' (1987)

 

Fermín Salvochea y Álvarez

 1 de marzo de 1842 en Cádiz  –  27 de septiembre de 1907 en Cádiz

Fermín Salvochea y Álvarez, figura fundamental en el anarquismo andaluz, maestro de varias generaciones, nace en Cádiz el 1 de marzo de 1842, en la Plaza de las Viudas nº 32, 1º (hoy Fernando García de Arboleya), hijo único del matrimonio formado por Fermín Salvochea Terry y María del Pilar Álvarez.

De su infancia se tienen pocos datos. A los 15 años, sus padres le envían a estudiar comercio e idiomas en Inglaterra, donde pasa cinco años, en Londres y Liverpool. Su estancia en este país le sirvió para formarse, contactando con los círculos intelectuales radicales, progresistas y humanistas, y rechazando las teorías de los economicistas clásicos: Adam Smith, Thomas R. Malthus o David Ricardo.

Regresa a Cádiz a la edad de 21 años, dotado de una cultura poco común a su edad, y como el mismo manifestó, convencido internacionalista, ateo y comunista libertario. En su libro sobre Salvochea, cuenta Pedro Vallina que al llegar a Cádiz, tenía aspecto de inglés por su tipo alto y calmo, enjuto y grave. Poco a poco va elaborando sus teorías, hasta llevarlas a la práctica a partir de 1868.

Participa activamente en el levantamiento de Cádiz durante la Revolución de septiembre de 1868, desde posturas democráticas y republicano-federales. En el mes de diciembre, defiende la Revolución desde las barricadas montadas por una fuerza de voluntarios de la libertad. Aplastado el movimiento insurreccional, Salvochea es detenido, y se declara el único responsable del levantamiento de la ciudad; es encarcelado en el castillo de Santa Catalina.

En las elecciones a Cortes de enero de 1869, los monárquicos consiguen la mayoría, pero ciudades importantes como Barcelona, Málaga, Sevilla, Valencia o Cádiz dieron el triunfo a los republicanos. Salvochea, que se encontraba en la cárcel, es elegido diputado a Cortes, pero el gobierno nacido de la Revolución de septiembre no reconoció la elección, aunque en febrero de 1869, el gobierno concedió una amnistía a los presos políticos, por medio de la cual pudo Salvochea recuperar la libertad.

En octubre de ese mismo año estalla la insurrección federal en Cataluña, Aragón y Andalucía por la república. Salvochea, el héroe de las jornadas de septiembre, se pone al frente de una milicia de mil hombres, que recorre la provincia de Cádiz, tomando Alcalá de los Gazules. Por toda la provincia circuló un llamamiento de Salvochea, que se convirtió en bando, fijado en las paredes:

Envuelto en las aclamaciones de

Paso a la verdadera revolución.

Paso a los derechos del hombre.

Abajo los tiranos,

Viva la República Federal.

Os envía un abrazo vuestro hermano,

Fermín Salvochea.

Sofocada la revuelta por los monárquicos, Salvochea se refugia en Gibraltar, Londres y París. A principios del año 1873, y gracias a una amnistía, regresa a España, para convertirse a los pocos días en alcalde de Cádiz, a los 31 años de edad, el 22 de marzo de 1873, y una vez proclamada la I República en el país. Siendo alcalde de Cádiz, entre otras medidas, implantó la jornada laboral de 8 horas.

En el mes de julio, encabeza la proclamación cantonal en Cádiz, desde la presidencia del Comité de Salud Pública de la provincia.

Con la llegada de las tropas del general Pavía, y el final de la experiencia cantonalista, en agosto, Salvochea se entrega y se declara único responsable, aunque al igual que en la revolución de 1868 tiene ocasión para escapar.

La condena en consejo de guerra, de 13 años (1874-1885), la cumplirá entre el peñón de La Gomera y Ceuta. En 1883, el ayuntamiento de Cádiz consiguió un indulto para Salvochea, pero al serle leído se negó a firmarlo y lo rompió, negándose a recobrar la libertad como favor y no como reparación de justicia. Finalmente pudo fugarse, pasando al exilio en Marruecos, Portugal y Argelia, hasta que, una vez muerto Alfonso XII, se concedió una amnistía general, que aprovechó para regresar a Cádiz, donde, una vez más, es recibido por multitud de gente que lo vitorea. En Cádiz, funda el periódico El Socialismo, que se publicó hasta 1891.

Impulsa las manifestaciones del 1 de mayo, donde en 1890-91, y pese a la represión policial, se reúnen 6.000 personas, a los gritos de "abajo la burguesía" y "viva el anarquismo". Salvochea es encarcelado de nuevo, y su periódico, clausurado.

Con el pretexto de los sucesos de "La Mano Negra" (1880-1883), son perseguidas las organizaciones de trabajadores, sumándose en la provincia de Cádiz 5.000 detenidos. En 1892 hubo varios levantamientos anarquistas en localidades como Jerez, Arcos, Lebrija o Ubrique, de los que se acusa, una vez más, a Fermín Salvochea, José Sánchez Rosa o Manuel Díaz Caballero. Condenados a muerte, se les conmuta ésta más tarde; la alternativa para Salvochea es una condena a 12 años de prisión. La mayoría de los detenidos fueron condenados a cadena perpetua, y a cuatro trabajadores se les aplicó el garrote vil. Salvochea es destinado a los presidios de Burgos y Valladolid, en el que intensa suicidarse.

En 1899 obtiene la libertad, para regresar de nuevo a Cádiz, y marchar a Madrid en 1900, a los 58 años, en compañía de Pedro Vallina. Allí traduce algunos libros, y trabaja en diarios como El Liberal, El Heraldo o El País.  

Con motivo de la coronación de Alfonso XIII en 1902, es detenido junto con otros anarquistas, acusado de tener planeado lanzar unos explosivos cuando el rey llegase al Congreso. Posteriormente, se comprobó que era una jugada de la policía, y fueron puestos en libertad.

A principios de 1907, Salvochea regresó a Cádiz, instalándose en la Plaza de Argüelles (Plaza de las Nieves). Vivió pobremente, como era su costumbre, hasta que debido a una lesión de columna, fallece el 27 de septiembre en Cádiz. 

Su muerte fue muy sentida por el pueblo de Cádiz, y a su entierro acudieron unas 50.000 personas. 

En su tumba nunca ha faltado un ramo de flores, que se renuevan diariamente.

 

Sería muy prolijo detallar la numerosa bibliografía que aborda la biografía de este personaje. Pero podemos citar tres libros, en concreto, que recomendamos, y de los que hemos sacado las notas que aquí os ofrecemos:

  • Moreno Aparicio, Ignacio. Aproximación histórica a Fermín Salvochea. San Fernando: Diputación Provincial de Cádiz, 1982.

  • Maurice, Jacques. El anarquismo andaluz. Campesinos y sindicalistas, 1868-1936. Barcelona: Crítica, 1990.

  • Vallina, Pedro. Crónica de un revolucionario. Con trazos de la vida de Fermín Salvochea. París: Solidaridad Obrera, 1958.

  • Puelles, Fernando de. Fermín Salvochea. República y anarquismo.

Independiente de sus colaboraciones periodísticas, podemos destacar las siguientes publicaciones de Salvochea: La contribución de la sangre; la traducción de Campos, fábricas y talleres, y Memorias de un revolucionario, de Pedro Kropotkin; y El paraíso perdido, de Milton.

El escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, en su obra La Bodega, aparecida en 1905, retrata a Salvochea en su conocido personaje Fernando Salvatierra.

 

 

 Ricardo Mella y Cea

MELLA Y CEA, Ricardo (Vigo. 1861-1925).

Nació Mella, en septiembre de 1861, en Vigo, ciudad en la que cursó sus estudios primarios y donde fue educado políticamente por su padre, sombrerero de oficio y "federal enragé", que, según confesión propia (La muerte de Pi y Margall, 15-XII-1901), le daba "a leer todos los periódicos, revistas y libros que entonces prodigaba el triunfante federalismo". Fruto de esta educación es su joven militancia -a los 16 años- en las filas del partido de Pi y Margall, hombre por el que siempre guardaría un gran respeto y admiración. Pronto, también, comienza a trabajar para una agencia marítima de su ciudad y, a los 20 años, inicia su profesión periodística como colaborador del bisemanario La Verdad, portavoz del núcleo demócrata vigués, desde el que arremeterá contra la política caciquil que, nutrida en los principios de la Restauración, se dejaba sentir en Galicia. La consecuencia del tono polémico y acerado de sus artículos no se deja esperar: en junio de 1880 se ve incurso, junto con los directores de El Anunciador (Pontevedra) y La Concordia (Vigo), en una querella de injurias graves, interpuesta por el político canovista, exministro de Ultramar y marqués del Pazo de la Merced, José Elduayen, a raíz de la publicación por Mella de un rumor que relacionaba al cacique pontevedrés con un importante desfalco descubierto en el Banco Nacional, del que había sido director. Dos años después recibía la dura condena de la Audiencia de Coruña, 4 años y 3 meses de destierro, y una multa de 625 pesetas, rebajada meses más tarde a 3 años y 7 meses, y 200 ptas.

Pero antes de tomar el camino del exilio, y durante el tiempo de espera entre la denuncia y la sentencia, emprenderá Mella su viraje político hacia el anarquismo. Los primeros síntomas de este giro los podemos encontrar en su etapa de director de La Propaganda, semanario que funda, en julio de 1881, en Vigo, junto con otros jóvenes federales, y en el que quedará plasmado el carácter obrerista que imprime a su federalismo: crítica del servicio militar, de los cupos y redenciones en metálico del mismo, defensa de la inclusión del obrero en política... En la ruptura de sus fronteras ideológicas le ayudaron también la lectura de la Revista Social -en su opinión, la que le decidió por el anarquismo-, y su temprana e intensa experiencia con la nauseabunda política de la época. De todos modos, fueran estas u otras las causas que motivaron su drástico cambio ideológico, lo cierto es que, algunos días antes de recibir la noticia de su condena, Ricardo Mella asiste, en Sevilla, en representación de la sección viguesa, al II Congreso de la Federación Regional de Trabajadores Españoles (F.R.T.E.). Ya era una anarquista.

Inicia el destierro Mella, en 1882, y elige como lugar de residencia Madrid, donde fortalece su amistad, ya iniciada en el citado congreso sevillano, con el director de la Revista Social, el "notario" Serrano Oteiza. Este hecho influirá decisivamente en su pensamiento y en su vida: se da a conocer como escritor en la revista, se casa con Esperanza Serrano, hija del "notario", e, impulsado por la familia de su mujer, estudia Topografía, lo que le permite ganar una oposición y ser destinado a Sevilla. Allí se pone en contacto con el anarquismo andaluz -del que tomará la gran capacidad propagandística y rechazará la violencia- y vive, en palabras de J.A. Durán, "años decisivos, quizá los más decididamente militantes". Es también durante esta época cuando comienza a brillar Mella como pensador y teórico del anarquismo: colabora en las revistas Acracia (Barcelona) y Revista Social (Madrid), y en el periódico barcelonés El Productor. Acude al I y II Certamen Socialista (Reus, 1885-Barcelona, 1889) con ocho trabajos, todos premiados: El Problema de la emigración en Galicia; Diferencias entre el comunismo y el colectivismo; La anarquía: su pasado, su presente y su porvenir; Breves apuntes sobre las pasiones humanas; La nueva utopía (novela imaginaria); El colectivismo: sus fundamentos científicos; Organización, agitación, revolución; El crimen de Chicago.

Más tarde, en 1895, regresa a Vigo, para trasladarse dos años después a Pontevedra, obligado siempre por su trabajo de técnico en la construcción del ferrocarril. En su estancia pontevedresa, aparece, según J. A. Durán, "estrechamente ligado a los jóvenes y combativos redactores de La Unión Republicana... Se le ve junto con la izquierda obrera, republicana y socialista de la ciudad, en la campaña de mítines de protesta por los "procesamientos barceloneses", e inicia la tarea de extender la propaganda anarquista entre el campesinado gallego, inspirándose en su experiencia andaluza. Al mismo tiempo colabora asiduamente en los periódicos La Anarquía y La Idea Libre, de Madrid; El Corsario, de La Coruña, y El Despertar, de Nueva York; en las revistas Ciencia Social, de Barcelona y Buenos Aires (1895-96 y 1897-1900, respectivamente); en La Questione Sociale, también de la capital argentina (1894-96), y en L'Humanite Nouvelle, de París. De esta época es también su libro Lombroso y los anarquistas (Barcelona, 1896), donde critica las teorías antropológicas del escritor italiano, y sus folletos: Los sucesos de Jerez (Barcelona, 1893); La barbarie gubernamental en España (Brooklyn, 1897); La Ley del número (Vigo, 1899); La cooperación libre y los sistemas de comunidad, memoria que llevó, en septiembre de 1900, al Congreso Revolucionario Internacional de París; Del amor, modo de acción y finalidad social (Barcelona, 1900); Táctica Socialista (Madrid, 1900); La coacción moral (1901).

En los primeros años del siglo actual las publicaciones de Mella son menos numerosas, aunque sigue colaborando para revistas como Tierra y Libertad y La Revista Blanca, de Madrid, Juventud, de Valencia, y Natura, de Barcelona. Pero a partir de 1904, inicia en Gijón, ciudad a la que se había trasladado dos años antes por motivos de trabajo y exigencias de su numerosa familia -tenía doce hijos-, un período de silencio, ante el surgimiento de grandes divisiones en el seno del anarquismo y el sindicalismo revolucioanrio en España. De todos modos, su estancia en la ciudad asturiana se dejó sentir en las organizaciones de corte libertario, a través de la huella que dejó en Pedro Sierra, su primer biógrafo, y Eleuterio Quintanilla.

A raíz de los sucesos de la Semana Trágica, en julio de 1909, en Barcelona, Mella vuelve a la tribuna periodística. Esta vez a través de las páginas de Acción Libertaria (Gijón y Vigo, 1910-11, y Madrid, 1913-14) y El Libertario, semanarios en los que, al parecer de Pedro Sierra, "está, sin duda, lo mejor que Ricardo Mella produjo con su pluma". Es también en ese mismo año de 1909 cuando regresa a Vigo, donde se verá ligado a la construcción de la red viaria de los tranvías eléctricos y, ultimado el proyecto, es nombrado director gerente de la Compañía. Desde este momento y hasta su fallecimiento (Vigo, 7-VIII-1925), abandona Mella la militancia activa y las colaboraciones para la prensa. Apunta J. A. Durán que "en el año 1922, cuando lo visita Abad de Santillán, se confiesa acabado para la lucha, distante de la experiencia sindicalista de un Seguí o de un Petaña". Al parecer, según señala Pedro Sierra, "en los últimos años, aún sin dejar de ser profundamente libertario, había evolucionado Mella hacia una comprensión de las ideas por encima de todos los dogmas, una suerte de escepticismo filosófico con gran fondo idealista".

Teórico brillante del anarquismo durante la Restauración, lector infatigable, traductor de Kropotkin, Bakunin, Malatesta, ..., apasionado ensayista, fue, sobre todo, un excelente cultivador del género periodístico. Sus numerosos artículos, escritos con una prosa ágil y elegante, con el pensamiento y el corazón, fueron verdaderas impertinencias y desafíos en la negra sociedad española del momento, y son, todavía hoy, ejemplos de libertad, antiautoritarismo, tolerancia y heterodoxia, que recuerdan, con palabras del anarquista gallego, "no pongais muros al pensamiento".
 

 

Teresa Claramunt

Teresa Claramunt, (1862-1931)

Teresa Claramunt nació en Barbastre en el año 1862. Poco tiempo después se trasladó con su familia a Sabadell, donde cuando todavía era niña entró a trabajar en la Indústria Téxtil, primero haciendo tareas auxiliares y más tarde como tejedora. Desde muy joven fue una destacada militante anarquista, influida especialmente por el ingeniero Tarrida de Marmol.El año 1883, con 21 años, encabezó una huelga general en demanda de la jornada laboral de 10 horas, la llamada "huelga de las siete semanas", que dada la intransigencia de los grandes fabricantes se convirtió en uno de los conflictos laborales más duros que tuvieron lugar en Sabadell. En 1884, en un momento de debilidad de la organización y combatividad de lxs trabajadorxs, organizó un grupo anarquista de mujeres en la ciudad que desarrolló una intensa actividad político-social y contribuyó a superar esta situación. La vida de Teresa Claramunt estuvo plenamente dedicada a la lucha por conseguir una sociedad mejor, más libre, justa y solidaria, inviertiendo los mayores esfuerzos en conseguir la emancipación de lxs trabajadorxs y de las mujeres. Participó tanto en la actividad sindical como en la educativa.

En su época más prolífica como articulísta colaboró en diversas publicaciones como El Rebelde que dirigió; Humanidad Libre; El Productor;, que fundó en 1901; La tramuntana y La Revista Blanca. Los temas sobre los cuales más escribió fueron: la represión que se ejercía contra la clase obrera, la necesidad de organizarse, qué significaba el anarquismo el anarquismo, la renovación de la enseñanza y la mujer y la discriminación que sufría. También escribió obras de teatro , algunas de las cuales fueron representadas por diferentes grupos teatrales muy numerosos en aquella época.

Su intensa actividad como propagandista social con planteamientos claros y rotundos, dio lugar a que fuera detenida cada vez que se producía un atentado, a pesar de la falta de pruebas inculpatorias, tal y como sucedió en 1893 y en 1896. Fue la única mujer que además de encarcelada fue torturada a raíz del Proceso de Montjuic. Posteriormente fue desterrada de España y residió primero en Inglaterra y después en Francia de donde volvió en 1898. A principio de siglo participó activamente en numerosos mítins y fue de nuevo encarcelada como consecuencia de la huelga de tranvieros de Barcelona de 1901 y después a raiz de la Huelga General de 1902. También fue detenida durante la Semana Trágica de 1909. Confinada a Zaragoza, contribuyó a organizar el movimiento anarcosindicalista aragonés y la volvieron a encarcelar a raíz de la Huelga General de 1911. En 1924 volvió a Barcelona, pero la parálisis que contrajo en sus estancias en la cárcel la alejó casi totalmente de la vida pública hasta su muerte, el año 1929 fue la última vez que participó en un mitin.

 

EN LA CÁRCEL

He padecido tanto, no se si podré coordinar mis recuerdos; pero mi buen deseo seguramente me permitirá llenar este penoso cometido, procurando que mi relación sea exacta y lo más concisa posible.
El día 14 de Junio de 1896 tuve que abandonar la humilde casa en que vivía con mi compañero Antonio Gurri. La guardia civil nos detuvo en Camprodón y practicó en mis muebles un minucioso registro, que más bien parecía un saqueo. Este acto produjo en nuestro ánimo una impresión penosa y no pude contener mis lágrimas al ver que se nos trataba como si fuésemos unos facinerosos, de los que no se podía esperar nada bueno.
Cuatro días después de mi detención y cuando se hubieron cansado de marearme con preguntas irritantes, llevándome del juzgado al gobierno civil y de ceca en meca, me vi separada de mi compañero é ingresé en la cárcel. En ésta me hallé con unas infelices mujeres detenidas como yo á consecuencia del crimen de la calle de Cambios Nuevos.
Los hierros candentes aplicados á los muslos del infortunado Nogues no le causaron quizá un dolor tan horrible como el que padecieron aquellas desgraciadas mujeres, que en su mayoría eran madres.
-¡ Mis hijas en la calle sin pan ni albergue ! exclamaba una de ellas, presa de mayor desesperación. Se perderán, se perderán y no volveré a verlas ! repetía llorando con desconsuelo.
- ¡ Las mías también! Gritaba otra, derramando abundantes lágrimas. ¡ Las llevarán al Hospicio y las matarán porque no saben rezar! ¡ Pobres hijitas, pobres pedazos de mí corazón!... Y sin poderlas ver... y seguía sollozando.
Todo esto lo presenció sor Juana, superiora de las hermanas de la cárcel; pero no se inmutó siquiera demostrando la perversidad de sus sentimientos, que aun se evidencia mejor con lo que vamos á transcribir.
Y fué el caso que una de aquellas mujeres se dirigió á la superiora en tono de súplica, diciéndole:
-Por Dios, sor Juana, déjenos ver á nuestros pequeñuelos! ¡Somos inocentes !
-No puede ser, es imposible, respondió fríamente la hermana; no son Vds. casadas, son malas y es menester se vuelvan buenas...
Se nos trataba peor que á depravados criminales . Para nosotras no había cama, ni comunicación, ni enfermería, ni respeto, nada.
¡ Cuánto sufrí moralmente durante los tres meses estuve en la cárcel! ¡ No puede concebirse! Mucho se ha hablado y con razón de los tormentos materiales, pero de los morales no hay nada escrito y sin embargo han causado muchas víctimas y han dejado profunda huella en muchos organismos.
¡ Cuánto sufrí y cuánto sufrieron mis compañeras durante nuestro cautiverio!
Un día entró en calidad de presa una pobre vieja, más muerta que viva, y que lloraba amargamente.Nosotras las que estábamos detenidas como anarquistas fuimos a prestarle toda clase de consuelos, que bien los necesitaba. Calmada algún tanto, nos preguntó:
- ¿Por qué están Vds. presas?
- Por un crimen que no hemos cometido. Por una bomba que la policía debe saber quien la echó.
- ¡Qué! ¿son Vds. de las que suben á Montjuich ? ¡ Virgen santa! dijo con pena la anciana ¡ si supierais como les martirizan! Mi hija tiene relaciones con un militar que está en el castillo, y se halla ahora enfermo por haber presenciado los martirios que se hacen con unos hombres que están á disposición de la guardia civil.
El efecto que nos produjo el anterior relato no es para ser descrito. Aquella noche tuve una horrible pesadilla. Mis compañeras me despertaron y noté que alguna lloraba.
Después oí la voz de la anciana que nos había comunicado lo que ocurría en Montjuich y que decía: ¡Pobres muchachos! ¡ qué gritos daban de ¡asesinos! ¡soy inocente! ¡ no me atéis tan fuerte! ¡vosotros sois los autores!.Yo no me acordaba de nada, y noté que había llorado; el pecho me dolía, tenía fiebre.


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